Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Málaga con una manera concreta de trabajar: presupuesto por escrito antes de desmontar nada, aviso obligatorio si al abrir aparece algo distinto, factura con la referencia de cada pieza y las piezas viejas guardadas por si quieres verlas. Mecánica general, diagnosis, frenos, distribución, embrague, neumáticos y pre-ITV para la capital, el Guadalhorce y la costa.
Presupuesto antes de tocar
Por escrito, con mano de obra, piezas y plazo separados. No se levanta el coche sin tu firma.
Piezas viejas a tu disposición
Si nos las pides al dejar el coche, te las devolvemos en una bolsa con la factura.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y la garantía legal del recambio, anotada en el papel.
Diagnóstico antes del presupuesto
Nada de cifras por teléfono sin haber visto el coche. Primero se mira, después se habla de dinero.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Lo que se hace aquí se factura aquí. Cuando algo tiene que salir fuera —rectificado, tapicería— te lo decimos antes y verás en el papel qué parte es nuestra y qué parte no.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento, averías electrónicas y todo lo que suele aparecer cuando un coche pasa de los cien mil kilómetros. Si tu problema no está en la lista, llama igual: preferimos decirte que no es lo nuestro antes que tenerte el coche una semana parado.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Mano de obra por horas, cada pieza con su referencia y su precio, y una fecha de entrega. Un importe redondo sin desglose no es un presupuesto.
Al desmontar salen cosas que no se veían. Cuando pasa, se para el trabajo y se te llama. No se suma nada a la factura por iniciativa nuestra.
Original, OEM o equivalente de marca contrastada. Te decimos qué cambia en precio y en garantía en tu caso concreto, y decides tú.
Salvo las que el fabricante reclama por garantía o las que son residuo peligroso obligado a gestionar. En ese caso te enseñamos el justificante.
En el tablón, donde tiene que estar, y también te lo decimos por teléfono si lo preguntas antes de venir.
Si el trabajo de localizar la avería se convierte en reparación aquí, el importe de la diagnosis se descuenta de la factura final.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien va a abrir el capó. No hay comercial de por medio ni objetivos de venta que cumplir a final de mes. La norma interna cabe en una línea: nada se monta sin que el cliente lo haya aprobado antes.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
La mayoría de los disgustos con un taller no vienen de una avería mal reparada. Vienen de un malentendido sobre dinero: una factura que no se parece a lo que se habló, una pieza que aparece cobrada y nadie recuerda haber autorizado, una garantía que resulta que cubría menos de lo que el cliente creía. Y buena parte de eso se evita con dos folios y una conversación de cinco minutos antes de dejar las llaves.
Esto no es un catálogo de servicios. Es lo que puedes exigirle a cualquier taller de Málaga, incluido este, y también lo que el taller puede exigirte a ti. Un matiz que conviene tener presente: la normativa de talleres tiene desarrollo autonómico, así que los detalles concretos pueden variar según la comunidad. Lo que sigue es cómo funciona el día a día, no un dictamen jurídico; para eso están consumo y la administración competente.
Es tu derecho más útil y el que más gente regala sin darse cuenta. Antes de que nadie desmonte nada, puedes pedir un presupuesto por escrito. No una cifra dicha de pasada en el mostrador: un documento con conceptos separados.
Un presupuesto que sirve tiene cuatro cosas: las horas de mano de obra previstas y el precio de la hora, la lista de piezas con referencia e importe, el plazo de entrega y hasta cuándo sigue siendo válido. Si te dan «unos 600 euros», no tienes nada: ni con qué comparar ni con qué reclamar.
Existe también el camino contrario, y es legítimo: puedes renunciar al presupuesto de forma expresa, por escrito y firmado en la propia orden. Tiene sentido en trabajos pequeños de precio conocido —una batería, un cambio de aceite— donde esperar al papel te hace perder la mañana. Lo que no debe pasar es que la renuncia venga ya marcada de casa en el impreso. Si te dan la orden con la casilla puesta, párate a leerla.
Y ahora el punto que genera casi todos los conflictos. Al desmontar aparece algo que no se veía: un disco por debajo de mínimos, un retén que gotea detrás de la tapa, un tornillo partido. Es normal y no es mala fe de nadie. Lo que decide si el taller es serio es qué hace en ese momento. Lo correcto es parar, llamar y esperar tu respuesta. No seguir adelante «porque estaba a la vista» y sumarlo a la factura al final. Un sobrecoste que no has aprobado es discutible, y el taller que trabaja así lo sabe perfectamente.
Aquí el protocolo es aburrido a propósito: foto de lo que ha aparecido, WhatsApp, cuánto suma y cuánto retrasa, y el coche quieto hasta que contestas. Si dices que no, se monta como estaba y se anota la advertencia en la orden. Eso te protege a ti tanto como a nosotros.
Cuando entres en un taller que no conoces, dedica quince segundos a mirar las paredes. Hay información que debe estar expuesta al público y a la vista, y su ausencia es un dato.
Lo primero, el precio de la hora de mano de obra. Suele haber más de una tarifa, porque mecánica, electricidad y chapa no piden el mismo equipamiento. Si solo hay un número, pregunta a qué trabajos se aplica. Si no hay ninguno, ya sabes cómo se van a hacer las cuentas.
Lo segundo, el distintivo del taller: la placa con la especialidad, la rama de actividad y su registro. Es lo que separa a un taller inscrito de un local con herramientas. El inscrito tiene seguro, gestión de residuos contratada y una administración detrás. El otro sale más barato exactamente hasta el día que hay un problema.
Lo tercero, el cartel que anuncia que existen hojas de reclamaciones a disposición del cliente. No hace falta que se vean las hojas; hace falta que se anuncie que las hay.
Nada de esto garantiza que la reparación esté bien hecha: un taller puede tener los papeles impecables y ser malo con las manos. Pero al revés funciona con bastante fiabilidad.
Terminado el trabajo, tienes derecho a una factura detallada: las operaciones hechas, las horas cobradas con su tarifa y cada pieza con referencia, marca e importe. Una línea que ponga «reparación motor» y una cifra al lado no permite comprobar nada.
Mira sobre todo que la marca del recambio conste. No es lo mismo un kit de distribución de primer equipo que uno de origen indeterminado, y la diferencia de precio es muy real.
Y luego está el derecho que casi nadie ejerce: puedes pedir que te entreguen las piezas sustituidas. Pídelo al dejar el coche, no al recogerlo, porque en el contenedor ya no hay nada que devolver. Si has pagado cuatro amortiguadores, cuatro amortiguadores viejos deberían caber en el maletero.
Con dos excepciones honestas. Una: las piezas cubiertas por garantía del fabricante, que el proveedor reclama para peritarlas; no son del taller y hay que devolverlas. Otra: los componentes que son residuo peligroso de gestión obligatoria —aceite usado, filtros, líquido de frenos, baterías, neumáticos—, que van por obligación a un gestor autorizado. En ambos casos sí pueden enseñártelas antes de retirarlas. Aquí guardamos lo que se puede guardar en una bolsa con tu matrícula, y de lo demás te enseñamos el papel.
Aquí hay una confusión que se repite muchísimo. Cuando un taller te dice «lleva garantía», puede estar hablando de dos garantías distintas que ni duran lo mismo ni cubren lo mismo.
Por un lado, el recambio es un bien de consumo y tiene la garantía legal que le corresponde: cubre que la pieza salga defectuosa de fábrica. Una bomba de agua nueva que gotea a los cuatro meses entra por ahí.
Por otro, la mano de obra: esa garantía la fija el taller, con doble límite de tiempo y kilometraje, lo primero que se cumpla. Aquí damos tres meses o 5.000 km, escrito en la factura y no dicho de palabra. Cubre que lo que se montó se montara como debía, con sus pares de apriete y sus consumibles nuevos.
La distinción importa cuando la avería vuelve. Si falla la pieza, el recambio entra por garantía y el trabajo de montarla lo asume el taller mientras siga dentro de su plazo. Si lo que falló fue el montaje, responde el taller entero. Y si lo que reaparece es otra cosa que ya te advertimos que estaba al límite, eso no entra: por eso las advertencias se anotan.
Si la avería reaparece, vuelve al mismo taller antes que a otro, aunque el impulso sea el contrario: en cuanto un tercero mete mano, demostrar de quién fue el fallo se vuelve casi imposible. Llama, explica el síntoma y pide que quede registro de que avisaste dentro del plazo.
Hay señales que cualquiera puede leer sin saber de mecánica. Ninguna prueba nada por sí sola, pero varias juntas dicen bastante.
Y el reverso, porque un texto que solo desconfía tampoco es honesto: hay sobrecostes justificados. Un tornillo de escape que se parte al aflojar puede sumar dos horas reales. Una bomba de agua que aparece llorando durante una distribución cuesta hoy la pieza y dentro de un año la pieza más el kit entero y la mano de obra otra vez. Un volante bimasa fuera de la holgura del fabricante al cambiar el embrague garantiza que vuelves si no se toca. Eso no es un truco, es la reparación bien hecha. Lo que lo convierte en truco es que aparezca en la factura sin que nadie te haya llamado.
Regla práctica: pide siempre ver la pieza en el coche. Quien dice la verdad te acompaña al elevador encantado.
Supongamos que la cosa ya se torció. La factura no cuadra, o la reparación no ha resuelto nada, o discrepáis sobre qué se autorizó. Hay un camino, y se recorre de menos a más.
Primero, reclamar en el propio taller. Por escrito, aunque sea un correo, guardando copia. Mucha gente se salta este paso y va directa al enfado; buena parte de los casos se arreglan aquí, porque hubo un malentendido. Di el hecho concreto y qué pides.
Segundo, la hoja de reclamaciones. El taller está obligado a tenerlas y a dártela si la pides, sin condicionarlo a nada. Te quedas con tu ejemplar. No es una denuncia: es lo que abre el expediente. Rellénala con hechos, fechas e importes, no con adjetivos.
Tercero, consumo. La hoja se presenta en la oficina municipal de información al consumidor o en el organismo autonómico que corresponda, que media entre las partes. Es gratuito y no exige abogado.
Cuarto, el arbitraje de consumo, si el taller está adherido al sistema o acepta someterse voluntariamente. El laudo que resuelve es vinculante para las dos partes y evita ir a juicio. Es un buen dato preguntar de entrada si un taller está adherido: quien lo está acepta de antemano que un tercero decida.
Lo que no vas a leer aquí es cuánto vas a tardar ni si vas a ganar: depende del caso y de las pruebas, y quien te prometa un resultado te vende humo. Tampoco damos asesoramiento jurídico; para eso están consumo, las asociaciones de consumidores y, si la cosa es grande, un profesional del derecho. Lo que sí sabemos es que la documentación lo es todo: presupuesto firmado, orden de reparación, factura detallada y los mensajes donde se autorizó cada cosa. Y que las obligaciones también van en tu dirección —autorizar con claridad, describir el síntoma sin ocultar que otro taller ya lo tocó, recoger el coche en plazo y pagar lo acordado.
El método, en cuatro pasos y sin literatura. El coche entra y se mira. Te llamamos con el diagnóstico y un presupuesto por escrito con horas, piezas y plazo. No se toca nada hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo, se para el trabajo y se te vuelve a llamar con foto y con el importe que suma.
Trabajamos para toda la capital —Teatinos, Carretera de Cádiz, El Palo, Ciudad Jardín, Puerto de la Torre, Cruz de Humilladero— y para quien viene desde Torremolinos, Benalmádena, Alhaurín de la Torre, Rincón de la Victoria o Cártama. Si trabajas en el Parque Tecnológico o en el Guadalhorce, se puede organizar la recogida.
Horquillas orientativas, para que sepas de qué estamos hablando antes de llamar. Son orientativas de verdad: cambian con el modelo, con el motor y con el recambio que elijas.
Sobre el aceite, ya que sale el tema: la especificación manda por encima de la marca. VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290, servidas con Castrol, Repsol o Total según disponibilidad. En un motor con filtro de partículas, montar un aceite que no sea de cenizas bajas es sembrar una avería cara a dos años vista. Verás la especificación escrita en tu factura para que puedas comprobarla.
Si has llegado hasta aquí ya sabes más que la mayoría de quien entra por la puerta de un taller. Quédate con dos gestos: pide el presupuesto por escrito, y pide que te guarden las piezas viejas al dejar el coche. Cuestan cero euros.
Y si lo que quieres es simplemente que alguien mire el coche y te diga la verdad sobre lo que tiene, llámanos o escríbenos desde el formulario de contacto. Te diremos qué le pasa, qué cuesta, y también cuándo puede esperar o cuándo no compensa arreglarlo. Esa última parte nos resta facturación, pero es la razón por la que la gente vuelve.
Marcas que atendemos
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Málaga y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El presupuesto por escrito incluía kit completo y bomba de agua. Al desmontar la polea tensora salió con juego, algo que no se ve sin abrir. Se llamó antes de añadir la pieza a la factura, con foto del desgaste, y se esperó la confirmación para seguir.
El cliente pedía cambiar los cuatro amortiguadores. La comprobación mostró que los delanteros seguían dentro de tolerancia y solo hacía falta el eje trasero. Se le dijo así, se ajustó el presupuesto a la baja y se guardaron las piezas viejas en el maletero, como había pedido.
El diagnóstico por lectura de centralita apuntaba a un sensor, pero la señal en vivo no coincidía con el patrón típico de ese fallo. Se pidió un día más para verificar en carretera antes de cambiar nada, y el problema resultó ser un conector suelto, no el sensor.
Medición de pastillas y discos con galga, con la lectura anotada en la orden junto al margen de seguridad restante. La factura detalla marca y referencia de cada pieza, tal y como se acordó por escrito antes de empezar.
Se explicó al cliente la diferencia entre cambiar solo el kit o incluir el volante bimasa, con el coste de cada opción por separado. Eligió el kit completo tras ver la medición de holgura del volante, que estaba al límite de lo admitido por el fabricante.
Revisión de los puntos habituales de rechazo: luces, holguras de dirección, emisiones y estado de neumáticos. Se entregó un informe por escrito con dos avisos menores para corregir antes de presentarse en la estación, sin necesidad de tocar nada más caro.
Preguntas frecuentes
Sí, y es lo primero que deberías hacer. Puedes pedir que te den por escrito las horas de mano de obra previstas con su tarifa, la relación de piezas con referencia e importe, el plazo de entrega y durante cuánto tiempo se mantiene válido ese precio. Una cifra global dicha en el mostrador no sirve para comparar ni para reclamar después. También existe la posibilidad de renunciar expresamente al presupuesto, algo que tiene sentido en trabajos pequeños de precio conocido, pero esa renuncia la firmas tú y no debe venir ya marcada en el impreso. Si la casilla está puesta de antemano, léela antes de firmar.
No deberían. Lo correcto es detener el trabajo, informarte de lo que ha aparecido, decirte cuánto suma en dinero y en plazo, y esperar tu autorización. Que la pieza estuviera efectivamente mal no convierte el cargo en autorizado. Aquí lo hacemos con foto por WhatsApp y el coche parado hasta que contestas; si dices que no, se monta como estaba y se anota la advertencia en la orden de reparación. Esa anotación protege a las dos partes, porque dentro de unos meses nadie se acordará de la conversación.
Como norma general sí, y es la forma más sencilla de comprobar que el trabajo se hizo. El truco está en pedirlo al dejar el coche, no al recogerlo, porque después ya están en el contenedor. Hay dos excepciones legítimas: las piezas que el fabricante o el proveedor reclaman para peritar una garantía, que no son del taller y hay que devolverlas, y los componentes que son residuo peligroso de gestión obligatoria, como aceite usado, filtros, líquido de frenos, baterías o neumáticos. En esos casos el taller no puede entregártelas, pero sí puede enseñártelas antes de retirarlas o mostrarte el justificante.
Debe permitir reconstruir lo que se hizo. Las operaciones realizadas, las horas cobradas y la tarifa aplicada a cada una, y las piezas montadas con referencia, marca e importe unitario. Una línea que ponga «reparación motor» y una cifra al lado no es una factura detallada. Fíjate especialmente en que aparezca la marca del recambio, porque la diferencia de precio entre un fabricante de primer equipo y uno de origen indeterminado es muy real, y si no consta no sabes qué te han montado. Y comprueba que las horas facturadas se parezcan a las presupuestadas.
Hay dos garantías distintas y conviene no confundirlas. El recambio es un bien de consumo y tiene la garantía legal que corresponde: cubre que la pieza salga defectuosa de fábrica. La mano de obra la garantiza el taller y suele expresarse con doble límite de tiempo y kilometraje, lo primero que se cumpla; aquí damos tres meses o 5.000 km y va escrito en la factura. Lo que no cubre ninguna de las dos es la avería de un componente distinto que ya se te advirtió que estaba al límite y decidiste no cambiar. Por eso esas advertencias quedan anotadas en la orden.
Vuelve al mismo taller antes que a otro, aunque el impulso sea el contrario. En cuanto un tercero mete mano en la reparación, demostrar de quién fue el fallo se vuelve muy difícil y la garantía se complica mucho. Llama, describe el síntoma tal cual lo notas y pide que quede constancia de que has avisado dentro del plazo, aunque no puedan verlo ese mismo día. Guarda la factura, la orden de reparación y la fecha del aviso. Si el taller se desentiende, ahí es donde entran la hoja de reclamaciones y consumo, y con esa documentación tu posición es mucho más sólida.
Lo básico es el precio de la hora de mano de obra a la vista —a menudo con varias tarifas, porque mecánica, electricidad y chapa no cuestan lo mismo—, el distintivo del taller con su especialidad y rama de actividad, y el cartel que anuncia que existen hojas de reclamaciones a disposición del cliente. Si aplican algún importe por depósito o custodia del vehículo pasados unos días desde el aviso de finalización, también debe estar informado de antemano. Ten en cuenta que el detalle concreto de estas obligaciones tiene desarrollo autonómico y puede variar; ante la duda, consumo te lo aclara.
Puede ocurrir, y en muchos casos es razonable, porque localizar una avería exige desmontar, medir y dedicar horas reales de taller. Lo que no es aceptable es que no te lo digan antes: pregunta siempre al dejar el coche si el diagnóstico tiene coste y cuánto. Lo habitual en el sector es que ese importe se descuente si finalmente la reparación se hace allí, y así lo hacemos aquí. Y si pagas por una diagnosis, deberías salir con un informe escrito de lo que se midió y lo que se encontró, aunque la conclusión sea que hace falta seguir mirando.
Como orientación puede servir; como presupuesto, no. Un mismo síntoma tiene varias causas posibles con precios muy distintos: un ruido al pisar el embrague puede ser el disco, el cojinete, el volante bimasa, un soporte o el propio cable. Un importe dado a ciegas o va sobrado por arriba para curarse en salud, o va a crecer cuando abran. Nosotros damos horquillas por teléfono para que sepas el orden de magnitud, y el precio de verdad después de ver el coche. Si alguien te cierra una cifra exacta sin haberlo visto, desconfía un poco.
Pide ver la pieza en el coche, que es la prueba más simple que existe. Un taller honesto te acompaña al elevador y te enseña el disco marcado, la holgura de una rótula moviéndola con la mano o el estado del aceite. Hay sobrecostes totalmente justificados: un tornillo que se parte al aflojar y hay que extraer, una bomba de agua que aparece llorando durante una distribución, un volante bimasa fuera de la holgura que admite el fabricante durante un cambio de embrague. Lo que convierte un sobrecoste legítimo en abuso no es su importe, sino que aparezca en la factura sin que nadie te haya llamado antes.
El orden importa. Primero reclama por escrito en el propio taller y guarda copia, porque muchos casos se resuelven ahí al aclararse un malentendido. Si no hay solución, pide la hoja de reclamaciones, que el taller está obligado a tener y a entregarte sin condiciones; rellénala con hechos, fechas e importes. Después se presenta ante la oficina municipal de información al consumidor o el organismo autonómico de consumo, que media entre las partes de forma gratuita. Y existe el arbitraje de consumo si el taller está adherido o acepta someterse. Nadie puede garantizarte un resultado: eso depende del caso y de la documentación que tengas.
Hay obligaciones y conviene conocerlas. Tienes que autorizar de forma clara lo que se va a hacer, y esa autorización es lo que después ampara la factura. Conviene describir el síntoma con honestidad, incluido si otro taller ya intentó arreglarlo, porque eso ahorra horas de búsqueda que se te acabarían cobrando. Debes recoger el vehículo en un plazo razonable desde que te avisan de que está listo, ya que a partir de cierto punto puede aplicarse un importe por custodia si estaba informado. Y pagar lo acordado: un taller puede retener el vehículo hasta el cobro de lo debidamente autorizado, y esa es una situación que no le interesa a nadie.
Pide tu presupuesto
Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Málaga y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Torremolinos
aprox. 12 km
Municipio costero muy dinámico con una alta densidad de población.
Ver servicio →Rincón de la Victoria
aprox. 14 km
Municipio residencial con un fuerte crecimiento, habitado principalmente por familias jóvenes y profesionales que trabajan en Málaga.
Ver servicio →Alhaurín de la Torre
aprox. 18 km
Ciudad residencial con una población de alto poder adquisitivo, compuesta por familias y profesionales.
Ver servicio →Benalmádena
aprox. 19 km
Municipio con tres núcleos de población bien diferenciados: la costa (turística), Arroyo de la Miel (centro neurálgico y residencial) y el pueblo (tradicional).
Ver servicio →Cártama
aprox. 20 km
Municipio en plena expansión con una población joven, principalmente familias que trabajan en Málaga y el Parque Tecnológico (PTA).
Ver servicio →