Guía completa
“Pierde aceite” no dice mucho todavía
Es una de las frases más repetidas al llamar para pedir cita, y a la vez de las menos precisas. Un motor puede gotear aceite por media docena de sitios distintos, y cada uno tiene su propio coste y su propia urgencia: la junta de cárter (la más habitual), la junta de la tapa de balancines (fugas pequeñas pero constantes), el retén delantero o trasero del cigüeñal, el retén del árbol de levas, el separador de aceite del sistema PCV o, más raro, el intercambiador de aceite —que si falla puede mezclar aceite con refrigerante, y ahí ya hablamos de otra avería—.
Presupuestar “arreglar la pérdida de aceite” sin saber cuál de estos componentes es el culpable no tiene sentido. Por eso el primer paso siempre es localizar el origen exacto.
Cómo se localiza
Con fugas medianas o grandes, basta con limpiar el motor con desengrasante, dejarlo circular unos kilómetros y observar por dónde vuelve a salir. Para fugas más discretas —esas que apenas se ven porque el calor del motor las evapora antes de que goteen— usamos tinte UV: un producto fluorescente que se mezcla con el aceite y que, iluminado con linterna ultravioleta tras un centenar de kilómetros, señala el punto exacto sin ambigüedad.
De lo más barato a lo más caro
La tapa de balancines es la reparación más asequible del grupo: acceso sencillo, junta fácil de sustituir, poca mano de obra (100-200 €). La junta de cárter exige desmontar el cárter, limpiar bien la superficie de asiento y montar con el par correcto (150-280 €). El retén trasero del cigüeñal es el más costoso porque en la mayoría de los motores hay que sacar la caja de cambios entera para llegar hasta él (350-700 €) — no por el precio de la pieza, sino por las horas que exige el acceso.
Cuándo no conviene esperar
Una fuga muy lenta, de las que solo obligan a rellenar cada varios miles de kilómetros, admite programar la reparación con calma. Pero hay dos situaciones que sí piden prisa: si el aceite gotea sobre el escape o el turbo caliente, porque el riesgo va más allá de lo mecánico; y si cae sobre el embrague o la zona de la caja, porque el aceite acorta la vida del embrague de forma rápida y silenciosa. En ambos casos, mejor llamar antes que esperar a la próxima revisión programada.