Guía completa

El cambio más visible que puede hacer un taller

Pintar un coche entero es la intervención estética con más impacto de todas. Devuelve una sensación de “recién comprado”, recupera el brillo perdido con los años y, si se hace bien, aguanta 15-20 años sin sobresaltos. La distancia entre un repintado bien ejecutado y uno hecho con prisa se nota desde el primer vistazo bajo luz natural: goteos, partículas atrapadas en el barniz, tonos que no casan entre paneles.

Por qué la cabina propia importa

Trabajamos en nuestra propia cabina, sin subcontratar a nadie, porque el resultado depende directamente de cuatro cosas: un entorno limpio y filtrado (cualquier partícula de polvo queda fijada en la pintura para siempre), una temperatura controlada dentro del rango en el que el barniz cura de verdad, una humedad correcta (el exceso deja manchas conocidas como “blooming”) y un tiempo de curado respetado entre capa y capa. Una cabina improvisada en un garaje sin filtración da un acabado peor y una durabilidad bastante más corta, por mucho que la pintura de fondo sea buena.

Standox y Glasurit

Trabajamos con Standox (Axalta) y Glasurit (BASF), dos marcas de referencia en carrocería con sistema de mezcla de códigos preciso y barniz con 15-20 años de vida por delante en condiciones normales de uso. Se aplican con pistola HVLP, que reparte el producto de forma homogénea y reduce el desperdicio.

El espectrofotómetro y por qué importa

El color original de un coche se descolora con el sol, así que aunque tengamos el código de fábrica, ese código ya no coincide con el tono real del vehículo. Con un espectrofotómetro digital medimos el color actual en varios puntos de la carrocería y ajustamos la mezcla para que encaje de verdad. Sin esta herramienta, la alternativa es mezclar a ojo comparando con muestras — y la diferencia entre paneles se nota, sobre todo con luz directa.

Sólido, metalizado, perlado o mate

Cada tipo de pintura lleva su propio proceso: la sólida es capa única más barniz; la metalizada añade escamas de aluminio; la perlada suma una capa de mica y sube el precio entre un 10 y un 15 %; y la mate necesita un barniz específico que no se pule ni se encera como el resto, así que también cambia el mantenimiento posterior.

El papel y la factura

Antes de tocar el coche, el presupuesto sale por escrito con la preparación y la pintura desglosadas, y con la indicación de si es repintado del mismo color o cambio de color con trámite DGT. Al terminar, la factura detalla las capas aplicadas, el tipo de pintura y la garantía de dos años anotada, no solo dicha de palabra.