Guía completa

Lo que sí hacemos, y lo que no

La reprogramación de la centralita del motor (ECU) es un proceso electrónico delicado que permite actualizar o modificar el software que gestiona el funcionamiento del motor. Lo que sí ofrecemos: actualizaciones oficiales del fabricante mediante boletines técnicos (TSB), recodificación tras instalar una centralita de segunda mano, adaptaciones después de cambiar inyectores, EGR o sensores con código propio, y codificación de componentes relacionados como llaves o módulos.

Lo que no ofrecemos, y por qué: chiptuning de potencia (anula el seguro y no pasa la ITV), eliminación de DPF (ilegal, multas de hasta 6.000 € y motor dañado en pocos meses), eliminación de EGR (ilegal y puede reventar la culata por sobrecalentamiento), eliminación de AdBlue (el motor entra en modo seguro en cuanto lo detecta) y, obviamente, cualquier manipulación del kilometraje. Si nos pides algo de esta segunda lista, te explicamos el motivo y buscamos la solución legal al problema real que estás intentando resolver.

Boletines técnicos: bugs conocidos, arreglo oficial

Los fabricantes publican de forma periódica actualizaciones de software para corregir fallos conocidos: comportamiento errático en cambios automáticos DSG, consumo elevado por regeneraciones del DPF demasiado frecuentes, tirones a baja velocidad, o avisos falsos en el cuadro. Algunas se aplican gratis bajo campaña del fabricante — conviene comprobarlo antes en el concesionario oficial. Si no hay campaña activa, lo hacemos nosotros por 150-300 €.

Recodificar una centralita de segunda mano

Es un caso frecuente: la centralita original se avería y el cliente compra una de un desguace. El proceso consiste en leer el VIN del coche, recodificar la centralita a ese VIN, sincronizarla con los módulos relacionados (inmovilizador, llaves, asistencias) y hacer una lectura completa que confirme que todo funciona. Coste: 150-300 € según marca — mucho más asequible que una centralita nueva (1.000-3.000 €).

Adaptaciones tras cambiar piezas

Algunos componentes llevan un código propio que hay que registrar en la centralita: los inyectores diésel tienen un código IMA grabado; el sensor de presión de turbo necesita un ajuste de offset; el sensor de árbol de levas o cigüeñal a veces requiere un reaprendizaje de posición. Sin esta adaptación, el coche no funciona como debería aunque la pieza esté bien montada.

El cargador, un detalle que no es opcional

Durante toda la programación mantenemos la batería con un cargador estabilizador profesional a 13,8 V constantes. Sin esto, una caída de tensión puede inutilizar la centralita por completo — un daño que puede costar entre 1.000 y 3.000 € reparar. Es un estándar mínimo en cualquier intervención electrónica seria, y desconfiaríamos de cualquier taller que programe sin él.